La sección de curiosidades sobre la vida de Enrique Daniel Fischer, entrañablemente conocido como Pipo Pescador, invita a recorrer su historia desde un lugar cercano y profundamente humano.
A través de anécdotas llenas de calidez, se comparten momentos únicos que reflejan no solo su camino artístico, sino también las emociones que lo acompañaron en cada etapa. Son relatos que despiertan sonrisas, nostalgia y, a veces, una emoción silenciosa que conecta con lo más simple y auténtico.
Entre recuerdos, desafíos y pequeños instantes cotidianos, esta sección permite descubrir al artista desde su esencia, mostrando la sensibilidad y el cariño que supo transmitir a lo largo de los años. Un espacio pensado para acercarse a su historia con el corazón.
El acordeón de Pipo se llama Cirila porque fue encontrado en el galpón de una estancia entrerriana y en el viejo estuche estaba escrito el nombre Cirilo, seguramente su antiguo dueño.
Pipo ha paseado en la pista del Circo de Moscú, sobre un elefante y también sobre un enorme camello, mientras tocaba el tango "La Cumparsita" con el acordeón.
Durante unas vacaciones en Portugal, Pipo salía a pescar pulpos a muchos km de la costa. Su trabajo consistía en tocar el acordeón y los pescadores lo dejaban subir a la barca solo por su música.
Tubutacaesunahamaca es una famosa cancion de Pipo que movilizaba a los ninios en sus butacas. Luego de un rato de galopes y saltos sobre la butaca, la cancion terminaba con el público de pie sobre la silla, simulando volar. Al terminar la función, algunas butacas, la mayoría de teatros antiguos, aparecían rotas, para desesperación del empresario que tenía que elegir entre un teatro lleno y algunas butacas desvencijadas o un teatro vacío con las sillas impecables.
Una vez Pipo fue contratado para animar un cumpleaños infantil. Esto no tiene nada de raro; solamente que el festejado estaba en Italia. Los abuelos armaron una fiesta con muchos chicos, cantaron el feliz cumpleaños y apagaron las velitas, mientras el cumpleaniero en Italia, escuchaba el alboroto por telefono, porque no existía entonces la posibilidad de mostrar la imagen con el telefono móvil.
Cerca de Navidad, a dias de estrenar su espectáculo en Mar del Plata, Pipo se rompió un tobillo y tuvieron que ponerle yeso. Pipo subió al escenario con su pie inmovilizado y cumplió con su público. Les contó a los chicos que estaba disfrazado de pirata "Malapata" y todos felices.
Pipo canto frente a Peron en la Quinta de Olivos en los años 70, un Dia del Niño, frente a un público nutrido y mientras el publico cantaba con el Auto de Papa, Peron se movia, daba las curvas, se detenia en los semaforos y se divertía como un chico mas.
Cerca de Navidad, a dias de estrenar su espectáculo en Mar del Plata, Pipo se rompió un tobillo y tuvieron que ponerle yeso. Pipo subió al escenario con su pie inmovilizado y cumplió con su público. Les contó a los chicos que estaba disfrazado de pirata "Malapata" y todos felices.
En su primer espectáculo en la calle Corrientes, Pipo bajaba desde la parrilla del escenario en un avioncito que colgaba de una cadena. Cuando la luz lo iluminaba la gente aplaudía, pero una vez ocurrió algo diferente: al verlo la gente hacía un sonido raro, una mezcla entre miedo y asco. Pipo no entendía qué pasaba hasta que un niño le gritó: ¡Pipoooo, hay una rata esperándote en el piso!.....
Cuando Pipo actuaba, los niños solían acercarse al escenario, esperando ser invitados a subir. En una oportunidad, Pipo noto mientras cantaba que un chico estaba pálido, a punto de desmayarse. Suspendió la cancion y pregunto si habia un médico en la sala. Pronto un papá apareció desde la oscuridad de la sala, vio al niño, lo alzó de los pies con la cabeza hacia abajo y le dio un golpe seco en la espalda. Un chupetín bolita de caramelo duro salió de su boca. Le faltaba poco para dejar de respirar.
Aunque parezca imposible, un avión de cabotaje que iba a Jujuy, esperó unos minutos a Pipo, que estaba demorado en el tránsito de Buenos Aires. Si el piloto no hubiera tenido esa gentileza, miles de chicos que esperaban en un estadio, no lo hubieran visto.
Conté en otra página, que Pipo se había fracturado una pierna y tuvo que llevar yeso bastante tiempo. Actuó en Mar del Plata con su "Malapata". Lo que no conté, es que cuando tuvo el accidente doméstico, llamaron una ambulancia que lo llevó al Hospital Italiano, que estaba cerca. El dolor era terrible, Pipo no podia evitar quejidos que se le escapaban. El conductor de la ambulancia, al enterarse a quien llevaba, pensó que era apropiado cantar: vamos de paseo pipipi en un auto feo!.... Fue un trayecto surrealista; un paciente gritando de dolor y un chofer cantando alegremente.
La hija de Pipo, Carmela, nació un 6 de enero de 1972, horas antes de que el artista hiciera su primera presentación en público. Durante su infancia, tuvo que acostumbrarse a compartir a su papá con otros chicos. Pero era una nena y no tenía una paciencia ilimitada. Una mañana en el Zoo, paseaban padre e hija, cuando fueron rodeados por un grupo de ninios que pedían autógrafos. Contrariada por la interrupción, Carmela le dijo a los chicos que el papa no podia firmar. La maestra sorprendida le preguntó por qué... y Carmela contestó : ¡porque no sabe escribir!.....
Pipo paseaba por la calle Santa Fe en Buenos Aires y al pasar por un portal, una mujer lo reconoció y le contó que su hijo era admirador de Pipo y que ese momento estaba en reposo en su cama a causa de un problema de salud. Pipo preguntó adonde estaba el niño y la mamá le dijo que vivía ahí mismo en ese edificio en un piso arriba. sin dudarlo, Pipo subió hasta el departamento e ingreso en el dormitorio de su fan para saludarlo. Lo increíble es que en ese mismo instante, Pipo estaba apareciendo en la pantalla de tv en una promoción de su programa a la tarde. Cuando el niño lo vio aparecer en carne y hueso, abrió los ojos entre sorprendido y emocionado. Esto no termina aquí. Muchos anios después, Pipo subió a un avión para viajar a Europa y durante el vuelo, la azafata lo invitó a ir a la cabina. El mismo niño de entonces era el comandante del avión.
La cancion del Auto de Papá nació cuando Pipo iba en taxi a animar el cumpleaños de un niño que tenía una pierna enyesada por una fractura. La madre se lo había advertido a Pipo y el, inspirado en el conductor que manejaba el taxi, tuvo la feliz idea de componer las primeras estrofas de una cancion para cantar y moverse sentado en una silla. Luego la perfeccionó y con el tiempo se transformó en una de las canciones infantiles más famosas de occidente, traducida a varios idiomas.
Pipo solía viajar a Buenos Aires con sus padres y en los cincuenta, el lugar de moda era la Avenida de Mayo.Alli podia ir al teatro y cumplir su sueño de ver a los artistas que cantaban y bailaban. Casi todas las compañías teatrales venían de España. Nunca olvido un show que se llamaba Romerías Españolas, donde una bella mujer vestida con un vestido largo cuajado de lentejuelas negras, abria el espectáculo cantando: "de España vengo, soy española...". Treinta anios después en una comida en Madrid adonde había algunos artistas famosos, Pipo contó ese recuerdo. Alguien dijo: ¡no lo puedo creer...esa artista era yo!.....La voz de Nati Mistral seguía siendo igual e inconfundible.
En sus primeros tiempos como artista infantil, Pipo recorrió muchos caminos llevando su espectáculo a lugares lejanos, donde vivían ninios que nunca habían visto teatro. A veces lo llevaban en auto junto a sus compañeros, otras tomaba autobuses. Es en uno de esos transportes donde ocurrió algo inesperado. Los artistas no viajaban solos; muchos campesinos de la región se trasladaban también llevando sus productos para vender, que se depositaban en los estantes de rejilla que había sobre las cabezas; en esta ocasión, todos iban vestidos con sus trajes de escenario, para llegar a una remota escuelita de montaña, bajar, hacer el show y regresar la misma tarde al hotel. Semidormidos, cansados del rigor de una gira larga con actuaciones diarias, los artistas viajaban acurrucados en sus asientos. De pronto, un líquido tibio y maloliente cayó sobre Pipo y la bailarina que viajaba junto a él. Salieron del letargo para comprobar entre las risas de los otros artistas, que un cabrito, que viajaba con el equipaje maniatado, se había meado sobre ellos.
Cuando Pipo grababa sus canciones, lo hacía con un sistema que hoy resulta antiguo; los músicos contratados, que sabian leer música a primera vista, llegaban, se instalaban cada uno en su espacio (separados por unos paneles que impedían que el sonido del vecino entrara por el micrófono equivocado) y con una o dos pasadas rápidas, estaban en condiciones de grabar la cancion que luego Pipo, solo en el estudio completaría con su voz. Un día, no encontraron al violinista que usualmente venía a grabar y tuvieron que reemplazarlo por un viejo músico, de ochenta y muchos más, que ayudado de su bastón, llegó a su lugar y se dispuso a tocar. Cuando ensayaron, asegurando las entradas y los finales, empezó la grabación. De pronto, una nota aguda de violín se prolongó más de la cuenta. El director detuvo la ejecución y la nota siguió unos segundos más antes de detenerse. El viejo violinista había sufrido un paro respiratorio natural y había fallecido, tocando su amado instrumento. Nadie vio el hecho como una tragedia; la muerte se llevó al anciano músico dulcemente, arrullado por el sonido de su violín.
Al principio, Pipo tocaba el piano. Cuando en su pueblo natal, Gualeguaychú, había fiestas en la calle o serenatas nocturnas, el pesado piano se montaba sobre una camioneta. Eso era complicado. Al final de la fiesta, quedaban muy pocos con fuerzas para bajar el piano y entrarlo a la casa, así que Don Agustin (el papa) empezó a pensar en un acordeón a piano, que finalmente apareció, para que Pipo cumpliera su destino.
Todos los paisanos entrerrianos solían llevar boina. Una herencia de los vascos que colonizaron nuestras tierras. Pipo adoptó la boina, poniéndole un pompón blanco, o una red de colores, que caía hacia un costado. Al comenzar sus espectáculos, jugaba con el público lanzando la boina como un plato volador para que los papás se la devolvieran en un vuelo rasante sobre las cabezas de los ninios hasta el escenario.